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Palacio Diputación Foral de Guipúzcoa (Arkitektura San Sebastián / Donosti)

Palacio Diputación Foral de Guipúzcoa (San Sebastián - Donosti)
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En el corazón de San Sebastián se encuentra uno de los grandes emblemas de la capital guipuzcoana, el Palacio de la Diputación Foral. Más de cien años de historia recaen sobre este icónico edificio, bellamente proyectado con formas clásicas y monumentales de estilo neoclásico, que ofrecen una arquitectura formidable rodeada por la elocuente naturaleza de la Plaza de Guipúzcoa. Todo un espectáculo para la vista, donde lo natural y lo artificial armonizan admirablemente hasta conseguir paisajes únicos que merece la pena visitar.

En un principio se construyó para albergar dos edificios que debían acoger a la Administración estatal y al Palacio de la Provincia. Hacia la mitad del siglo XX, la Diputación se hizo cargo de la totalidad del edificio, que hoy constituye uno de los grandes puntos de interés turístico.

Diseñado en 1878 por el arquitecto José de Goicoa, el Palacio de la Diputación Foral se compone de tres edificios unidos bajo una fachada monumental, y el pórtico que José Eleuterio Escorianza idearía siguiendo el estilo neoclásico isabelino, rico en formas clásicas y equilibradas que buscan la armonía y la elegancia en cada trazo. En general toda la fachada principal está influida por estas formas grecoromanas, que dotan al edificio de un encanto y una originalidad superior.

1885 seria el año en que culminarían las obras, en cuya dirección participarían importantes artistas vascos como Ramón Mugica, Manuel de Urcola o Lorenzo de Arteaga; pero también sería el año de su destrucción a manos del fuego. Una tragedia sin igual, que no mellaría el espíritu donostiarra. En un tiempo record el edificio, que tan solo conservaba la fachada y los cimientos, renacería gracias a la ejemplar labor de los arquitectos Adolfo Morales y Luís Aladrén respetando el proyecto original de Goicoa. Y es que ni siquiera las llamas pudieron detener el ímpetu de una ciudad que solo conoce los límites de la imaginación.

Para el visitante que recorre los jardines de la plaza no hay mayor espectáculo que contemplar los escudos, los bustos y las columnas que iluminan la fachada principal. Aquí las líneas responden al más elevado virtuosismo escultórico, y los elementos alcanzan la naturalidad del medio en que se erigen. Corona el conjunto el escudo histórico de Guipúzcoa, flanqueado por dos figuras salvajes, y bajo el mismo las representaciones de cinco grandes conquistadores y navegantes de la provincia: Urdneta, Elcano, Oquenda, Lezo y Legazpi. Una columnata de orden gigante, bellamente cincelada, descansa sobre el pórtico que conecta el edificio con el resto de la plaza.

En el interior se esconden otros secretos como la sensacional vidriera de Echenagusia, la escalera marmórea de estilo imperial o el retrato de la Reina María Cristina, entre otros tesoros que merece la pena conocer.
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